El proceso de creación es un músculo que hay que desarrollar y entrenar, el concepto de musa como una inspiración me es ajeno, podemos ver algo que nos maravilla y en un momento puede ser una simple experiencia placentera y en otro momento, sólo si estamos preparados, puede ser el detonante de una avalancha de ideas y proyectos.

No depende tanto de donde venga el detonante de aquello que nos pueda inspirar tanto como de lo preparados que estemos para recibir la idea, procesarla y hacer de ella algo físico y tangible, una obra.

De la serie «Tórax» N°4
Año: 2014
Técnica: Ensamblaje en aluminio, bronce, cobre, estaño y madera tallada
Medidas: 35 x 50 cm

Cosas muy simples pueden detonar grandes emociones e ideas, lo que activa el proceso de creación: ver un brote de una planta común a la que no le habíamos prestado ninguna atención puede desatar la creación de innumerables piezas, una que sigue a la otra, la primera da origen a la siguiente y así sucesivamente.

Incluso puede convertirse en un ritmo desenfrenado de ideas y piezas que se van nutriendo de las emociones e ideas propias, generando cada vez más y más formas que van quedando en nosotros como una huella que afectará todas las futuras creaciones.

No sabría explicar bien cómo funciona el proceso de la aprehensión de formas del mundo en nosotros, pero nuestros ojos eligen alguna forma que provoca en nosotros una emoción, se forma un vínculo emocional que se presenta a nuestra vista, y por decirlo de alguna manera, al adquirir ese cariño hacia nosotros nos pertenece y podemos re plasmarlo en una obra.